Con 81 años pedalea por toda Argentina

A mitad de año se cumplirán cuatro años desde que el entrerriano Arnoldo “Pepe” Serrano, de 81 años empezó su aventura en bicicleta.

En febrero pasó a Catamarca, tras salir de Santa Fe y pasar por Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy, para continuar su recorrido el hacia La Rioja y luego recorrer varias provincias hasta llegar a Neuquén.

El comienzo de la historia

«Pepe» tuvo toda una vida entera dedicada al trabajo. Participó en obras como las del dique subfluvial de Paraná, Santa Fe. Después trabajó en Necochea y la Represa el Chocón. En 1982, le dijeron que tenía que ir a Yaciretá, pero se negó para que sus hijas puedan estudiar en una ciudad como Concordia, donde se quedó. El tiempo iba a llevarlo a tomar otros caminos. Decidió con un familiar poner un negocio de venta de sandwichs, lo que hizo hasta que se jubiló.

El día que Pepe cumplió 77 años, decidió ponerle punto final a su vida laboral. ¿Por qué? El reloj seguía corriendo, el mismo que veía todos los días al despertar y siempre pensando en el negocio familiar como un método de subsistencia. La decisión no fue fácil, pero un día dijo basta, y con 77 años quiso disfrutar de la vida, sin tener obligaciones.

Su forma de vida

Cuando se encuentra en Concordia «Pepe» camina 10 kilómetros, 5 a la mañana y 5 a la noche, para seguir en movimiento cuando descansa de su bicicleta.

Una mañana cuando recorría varios kilómetros en su bicicleta por su provincia, comenzó lo que iba a transformarse en un lapso breve en su “nueva forma de vida” y renunciar a las comodidades a las que cualquiera está acostumbrado.

“Un día me cansé de recorrer los mismos caminos y empecé a preparar mi equipo, repetía los paisajes, y quería conocer nuevos lugares, quería andar y andar”, Entonces preparó su bicicleta, en la que lleva cargada de las cosas necesarias para cuando los pedales dejen de rodar y su cuerpo necesite descansar.

“Aprovechar cada día de la vida”

“De joven tenés una vida llena de tiempo, quizás lo desperdicias. Ahora de grande, encontré una forma de vida y no perder ni un segundo en conocer lugares y tener nuevas experiencias”, comentó.

En las ciudades importantes, los horarios, las corridas y el estrés son comunes, en las oficinas no se escucha el cantar de los pájaros ni el murmullo del viento. Mientras el embotellamiento vehicular es moneda corriente, el nerviosismo por llegar tarde a trabajar o porque los chicos llegan tarde a la escuela. Así ocurre con la tecnología, cuando el celular y las redes sociales son más importantes que el compartir un abrazo, un gesto o hablarnos a la cara.

Así en el momento que todo eso ocurre, Pepe prepara su equipaje, poco, para no llevar mucho peso, y solo un sueño, vivir la vida a su manera: “Es lo mejor que pude haber logrado para los años que me restan, disfrutar cada lugar nuevo que conozco”.