El sodero de la bicicleta

José Antonio Alderete es un trabajador tucumano que todas las mañanas cruza la calle para ir a la fábrica de soda del barrio, y llevar la primer tanda de sinfones que repartirá en bicicleta en su día laboral. Desde temprano, pedalea hasta el centro de la ciudad,donde tiene casi todos sus clientes.

Se lo ve pedalear con sifones atrás y delante; es un hombre de altura mediana, gorrita, y como lo demuestra con su remera es fanático del club Atlético Tucumán.

“Conversar todos los días con los clientes es hermoso. Aunque ya no son clientes, son amigos. La gente es hermosa. Cuando uno ofrece cariño, siempre lo recibe de vuelta. Es verdad eso que dicen que uno cosecha lo que siembra”, dice entre sus sifones que llevan la marca El Progreso.

“Amo este trabajo, este trabajo es libertad; andar en bicicleta es libertad”.

José tiene 65 años y hace tres años que reparte soda arriba de una bicicleta. “Mis amigos me dicen: cuidate, ya estás grande. Mirá lo que es el tránsito en el centro. Buscate otro vehículo”.

Por día vende unos 20 cajones diarios. Como en su bicicleta carga hasta siete, va y vuelve tres o cuatro veces por día hasta su casa.

“Cuando trabajaba en el banco, sólo tenía un mes al año para andar en bicicleta. Ahora la disfruto todos los días”, cuenta Don José, quien fue bancario desde 1973 hasta 1992. Después fue canillita, canillita y sodero a pie, y desde 2013, es sodero en bicicleta.

Hombre de muchos amigos, por las tardes busca a su nieto del colegio Belgrano, donde también se lo ve pedalear, mientras lleva algunos sifones sobre la rueda delantera.

Fuente, fotografía: El Tucumano

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