Recorrido fotográfico entre Argentina y Chile

Diálogo con el cicloturista Pablo Cano en el que nos cuenta su recorrido capturando imágenes en bici de Argentina a Chile:

¿Cómo surge la idea de unir la bici con la fotografía en un viaje de aventura?

Siempre quise hacer un viaje de larga distancia con la bici, era algo que tenía pendiente desde niño. Por otra parte me encontraba estudiando fotografía en la Escuela Argentina de Fotografía en Nuñez y ya terminaba mí primer año. Tenía unos meses hasta volver y ahí junte coraje y me fui nomás sin pensarlo mucho, un viaje a lo desconocido.

¿Qué es la bicicleta para vos?

La bicicleta para mi es libertad. Tengo recuerdos de mis primeras pedaleadas y de la sensación de independencia cuando daba una vuelta de manzana. Recuerdo mi primer aventura a los 12 años, fueron 10 km desde mí casa en Vicente López hasta el Río de la Plata para ir a pescar con mi amigo Andrés. Era algo mágico pensar que podía irme lejos sólo con mi fuerza de voluntad. Con la bici a diferencia de otros medios de transporte siento que la relación con el exterior es vivida más intensamente, tus sentidos se despiertan, estás conectado con el presente, sentís el viento te empuja o retiene, el sol en la cara, el frío, los olores, se vuelve un juego de esquivar obstáculos y me hace conectar con la infancia y esa vuelta de manzana.

La bicicleta para mi es libertad, independencia. Siempre recuerdo mi primer aventura a los 12 años, 10 km desde mi casa para ir a pescar con mi amigo al Río de la Plata.

¿Qué imágenes del viaje te intereso tomar?

Después de la primer semana y empezar a ver un montón de patrones que se repetían a lo largo del la ruta, que no solo es un camino sino que también habla y tiene su lenguaje para el que lo quiera ver. La gente lo usa como medio de expresión tanto en lo relacionado con el amor, frases en los carteles, reclamos, justicia, dibujos, grafitis todo eso pintado y escrito en cada recoveco de la ruta. Por otro lado los miles de santuarios del Gauchito Gil, La Medalla Milagrosa, Ceferino, San la Muerte, etc, ahí vi la necesidad de la gente pidiendo ayuda, depositando su fe y agradecimiento a los santos.

La ruta también conlleva mucha muerte, se puede ver los cientos de humanos fallecidos en accidentes, dónde en cada lugar se pinta el asfalto con una estrella amarilla y sus nombres, también se puede ver la cantidad de animales atropellados y sus cuerpos descomponiendose sobre el asfalto y en la banquina, algo de lo más fuerte que se ve. Hice un registro fotográfico con todo esto que lo titulé “Folklore de una ruta”.

¿Cómo te preparaste? ¿Qué bici usaste para el viaje?

La preparación fue ir en bici a todos lados. Sea donde sea y los fin de semana hacer distancias más largas de 80 a 100 km no mucho más que eso. La bici era común pero le hice varias reformas, como las ruedas completas, el manubrio, el stem, el sistema de cambios, la cadena y masas de ruedas.

¿Qué consejos darías al que se inicia en cicloturismo?

Que sin dudas va ser una experiencia enriquecedora, que el físico es importante pero lo fundamental es la mente. Todos los días pasan situaciones diferentes, lo que hace que el desafío sea más duro. En fin, nunca duden entre el si y el no, sigan su corazón que todo va estar bien, es una de esas experiencias que le vamos a contar a nuestros nietos.

¿Qué trayecto hiciste? ¿Cuantos kilómetros recorriste?

Arranque desde Vicente López (Buenos Aires), La Pampa, Río Negro, Neuquén, Chubut cruce la Cordillera, pase a Chile donde visité Pucon Valdivia, los pueblos del Pacifico, donde estuve un mes y medio y volví para Argentina nuevamente. Fueron unos 4600 km y me llevo unos 5 meses.

¿Tenes alguna experiencia de viaje que quieras contar?

Me fue pasando que la gente me alentaba en la ruta en medio de la nada, a veces estaba cansado y desmotivado y de repente , me tocaban bocina, sacaban las manos, gritaban ..¡vamooosss!!!! Y cada vez que llegaba algún pueblo me recibían de la mejor manera, muchas veces me invitaban unos mates, a comer , me ofrecían un lugar donde dormir, hasta me dieron plata, me alentaban de mil maneras, fueron muchas historias y de cada una de ellas escribí la historia e hice un retrato de esa persona que me fue ayudando de alguna manera.

Siempre digo que el viaje lo hice solo pero en verdad siempre estuve acompañado de cada uno que formó parte de este increíble viaje. Hice esto porque normalmente vemos las noticias y siempre hablan de lo terrerible que es el humano, es sentarse a leer la desgracia misma, y con esto demuestro que nuestra naturaleza es buena es de ayudar al otro, somos buenos hasta que nuestra alma se contamina de miedos e inseguridad.